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sábado, 2 de octubre de 2010

¿Apocalípticos o integrados? ¿Qué hacer con la TV?

Seguro que habéis oído hablar de Umberto Eco o, por lo menos, de su famosa novela El nombre de la rosa. Lo que a lo mejor no sabéis es que este autor es, principalmente comunicólogo y semiólogo. Es profesor en la Universidad de Bolonia (Italia) y ha estudiado, entre otras cosas, la comunicación humana.
Uno de sus libros más conocidos fue Apocalípticos e integrados, en el que divide a los pensadores en dos grupos: los que se aferran a las tradiciones y se niegan a aceptar las novedades (apocalípticos) y los que integran lo moderno, buscando sus aspectos positivos (integrados).

¡No os asustéis! Las teorías de Eco son bastante complejas, pero no vamos aquí a filosofar.
Quiero traer esta dicotomía Apocalípticos <-> Integrados, a algo más cotidiano: la televisión.

En el mundo de la cultura, cada vez hay más gente que rechaza la televisión. Que si es una pérdida de tiempo, que si sólo salen programas del corazón, que si está pensada para una mayoría inculta, que si...

Podríamos decir que son los apocalípticos de la televisión, que la ven como una enemiga de la cultura.

Pero, ¿no hay nada bueno en televisión? ¿no hay nada que mejore nuestra cultura, que nos ayude a pensar, que fomente nuestra creatividad?

Yo me considero integrado. La televisión, como casi todo en la vida, será tan útil e interesante como nosotros queramos. Sólo hay que saber elegir.
La llamada "caja tonta" no tiene por qué serlo, ya que informa, entretiene y normalmente existen programas específicos para cada tipo de personas.


Además, me gustaría agradecer desde esta humilde tribuna a los programadores de RTVE por el nuevo enfoque de la cadena pública, especialmente de La 2, que se ha convertido en un espacio cultural de primer nivel.

Se acabó aquella época en la que para ver una película de calidad que no fuera comercial había que esperar a las dos de la mañana, o en la que los programas culturales cambiaban de horario cada dos por tres.

Recuerdo aquel antiguo eslogan de la 2, "para una inmensa minoría". Cierto es que, por desgracia, los programas culturales tienen una audiencia menor que la casquería fina representada por la Esteban y su troupe, pero existen (existimos) multitud de personas con inquietudes, con curiosidad, que tenemos interés por la cultura, el arte, el cine, la música, la literatura, la naturaleza, la historia. Queremos saber.

Quedó atrás también la época en la que los programas culturales eran aburridos, en la que las entrevistas larguísimas a escritores o científicos eran lentas y faltas de ritmo.
Los nuevos programas culturales son dinámicos, con diseños modernísimos y llenos de ritmo.
Además ahora no tenemos la excusa del tiempo. Muchos de ellos se pueden ver a la carta, de forma online, en la página de RTVE: http://www.rtve.es/alacarta/

Y hay para todos. Para jóvenes científicos y curiosos en general, Tres14 o el célebre programa Redes. Para amantes de la naturaleza, los ya clásicos Documentales de la 2. El también histórico programa Días de cine, para los apasionados del séptimo arte. El escarabajo verde para los más ecologistas. Para rockeros, poperos y modernos en general, Los conciertos de radio3. Para vanguardistas y ultramodernos, el extravagante Metrópolis, el interesante Zoom Tendencias o el novísimo ZZZ. Y recordemos que cada noche se puede ver buen cine, películas clásicas o ganadoras de festivales, en prime time.
Paro ya para no aburrir, pero hay un largo etcétera. Podéis echar un vistazo a más programas aquí.

Me dejo para el final, dos de los que más me afectan, porque están relacionados con las materias que imparto:
Palabra por palabra es un divertido concurso basado en las palabras, en la lengua, llevado con un ritmo ágil y presentado con humor. Además, ya sabéis que me encanta la canción del programa, "Palabra por palabra" de Marwan.



Y para terminar, un programa de literatura divertido y dinámico, en el que además podemos participar mandando nuestros textos. Con un gran diseño gráfico y una selección de contenidos interesantes, Página 2 se ha convertido en una referencia de los programas literarios.

Ya sí que termino (es que me cuesta, lo sabéis) preguntándome (preguntándoos, preguntándonos) qué hacer con la televisión. ¿La apagamos como proponen los apocalípticos? ¿O la integramos en nuestra vida, creando espectadores críticos que puedan elegir según sus intereses? ¿Qué opináis sobre la TV?